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18 de
Junio
Procesión del Corpus y desfile de los Apóstoles
GUADALAJARA

La celebración del Corpus Christi en Guadalajara ha sido, desde tiempos inmemoriales, una de las manifestaciones festivas más importantes del año, tanto desde su aspecto religioso, como social y festivo.


A la ciudad de Guadalajara le cabe el honor de ser uno de los primeros lugares  de España en los que empezó a rendirse culto público y solemne al Santísimo Sacramento, al misterio de la Eucaristía. Ya en el siglo XIII, las crónicas medievales nos hablan de la celebración en la capital de la Alcarria de una festividad suntuosa en honor del Santísimo Sacramento el jueves siguiente al domingo de la Santísima Trinidad. Hacia el año 1530, don Diego Hurtado de Mendoza, tercer Duque del Infantado, celebraba con gran solemnidad la fiesta del Corpus en el Salón de Linajes del Palacio del Infantado, desarrollándose una procesión por las galerías altas del palacio, cuyos muros eran recubiertos de hermosos tapices, colocándose altares en las esquinas.


Una de las grandes peculiaridades que protagonizan la Procesión del Corpus en Guadalajara es el Desfile de la Cofradía de los Apóstoles, cuyos miembros acompañan la custodia del Santísimo junto a los niños que en ese año han hecho su Primera Comunión, y van ataviados y perfectamente caracterizados con los atuendos de la época de Cristo, representando a Jesús y sus doce apóstoles. Esta Cofradía se constituyó en el año 1693 en la entonces parroquia de Santa María de la Fuente, hoy Concatedral.


La ciudad de Guadalajara se engalana cada año para la celebración de la fiesta del Corpus Christi, pudiendo destacarse el vistoso y espectacular colorido del alfombrado de alguna de sus calles, realizado con cientos de kilos de serrín o arena teñida de colores, en los que se representan ornamentales motivos de carácter religioso, alusivos a la Santísima Trinidad, al Espíritu Santo etc… Igualmente, se colocan altares en distintos puntos emblemáticos de la ciudad, todo ello inmerso en un ambiente festivo de enorme devoción  y seguimiento popular. Tan  extraordinario realce hacen del Corpus de Guadalajara una singular festividad que ha sido acreedora a su declaración como Bien de Interés Cultural.